1. Desarrolla Una Nueva Habilidad Cada Año.
Nuestra vida se verá enriquecida si tenemos muchas cosas que hacer, de que hablar, en que ocuparnos, en que prestar un servicio. Tenemos 24 horas al día, en 365 días al año, para distribuirlos lo mejor posible. Estoy segura de que puedes administrarte muy bien y aprender algo nuevo, como por ejemplo: tejer, pintar, cantar, nadar, cocinar un plato nuevo, tocar un instrumento, resolver crucigramas, poner ruedo a un pantalón, conducir un automóvil, manejar un programa nuevo de computadoras, escalar o patinar sobre hielo. Algunas cosas no serán tan divertidas, como tener paciencia a tu hermanito, o a ese miembro del grupo que te irrita, realizar informes en tiempo record, planchar la ropa o limpiar tu habitación, pero siempre serán útiles, y mientras más habilidades tengas más podrás ayudar a los demás y a ti mismo. Por cierto... ¿Qué habilidad has desarrollado este año?
2. Se Sincero, Pero Terminante.
Dijo nuestro Señor Jesús, “La verdad los hará libres”. Que siempre la verdad sea tu carta de presentación. En tu casa, trabajo, estudios, amigos. No hay peor cosa que tener alguien enfrente y no poder confiar en ella. O peor todavía, ser yo, la persona en quien no se puede confiar. Todos sabemos que es más fácil decir lo que los otros quieren escuchar, que lo que realmente debemos decir, y que la mayoría de las veces, la verdad es dolorosa. Pero cree que no hay mayor libertad que la de vivir en la verdad. Lo importante es que al decirla, siempre tengas la intención de ayudar, no de herir, lastimar y humillar al otro, sino de hacerlo ver lo que Dios quiere de cada uno y ayudándonos mutuamente a crecer en lo que estamos fallando. Se sincero, transparente, que no haya en ti razones para desconfiar y que tu vida sea la misma ante Dios y ante los hombres. Él desde el cielo te mirará con alegría y podrás sentir latir en tu corazón la sonrisa de Dios.
3. Planifica Hoy El Trabajo De Mañana.
Vivir cada día, si, pero planifica cada día. No es correcto vivir de improvisación en improvisación, o como dicen algunos en Venezuela: “como vaya viniendo, vamos viendo”. Siempre habrán cosas que se salgan de nuestro control, pero seguro que podemos organizarnos de la mejor manera para trabajar y llevar a cabo cada una de nuestras actividades diarias. Te sugiero que hagas una lista de las cosas que tienes que hacer: llamadas, compromisos, compras, favores, tareas, otros. Planea cada cosa desde que te levantas: aseo, ropa, oración, lectura, desayuno, compromisos, etc., y trata de seguir lo que planeaste con disciplina. Al principio será muy difícil y lo mas seguro es que no lo completes, pero podrás medir el alcance de tus progresos, y si eres consecuente te darás cuenta de que el tiempo te alcanza para todo y hasta podrás hacer algunas cositas que no estaban planificadas, porque ya cumpliste con los deberes. ¡Pruébalo y me cuentas como te fue!.
4. Facilita El Éxito De Tus Subordinados.

Jesús hizo una comunidad de discípulos, mejor dicho, de Amigos. Siempre los animó para ser mejores cada día y la verdad es que nuestro éxito depende del maestro. Si tienes a personas a tu cargo, en el trabajo, la escuela, la parroquia, el equipo de fútbol, la universidad, etc., lo mejor que puedes hacer es darle todo lo que este de tu parte para que triunfen, recuerda que el triunfo de los que te siguen es de alguna manera tu propio triunfo, y que el liderazgo es un servicio no un privilegio. Seamos generosos con nuestros amigos y demos tiempo, atención, cuidado, servici o, consejos, lo que necesiten de nosotros para triunfar.

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