Ustedes Son Mis Amigos...
Amigos... ¿Quién es un amigo?
Aquel que te brinda su afecto personal, puro y desinteresado, que se preocupa por ti y contigo, te hace reír y te acompaña a llorar.
A lo largo de la vida tenemos muchas clases de amigos: con los que creces y compartes tu infancia, los que te ayudan con las tareas en la escuela, los que te acompañan en las travesuras, los que te sacan el permiso para salir con el grupo o te invitan a dormir en su casa. Aquellos que te consuelan en el llanto, los que te llevan a fiestas y te regresan temprano a casa, a los que llamamos para que nos solucionen algún problema en la casa, los que te escriben desde lejos, o los que te visitan...
Jesucristo no encaja en una sola clase de amigo, porque Él es EL AMIGO.
En el evangelio podemos ver como Jesús tenía 3 círculos de amigos, el primero, el más grande, formado por los discípulos, las multitudes que comparten las enseñanzas, como los 72 enviados a predicar; el segundo círculo con los apóstoles, los mas cercanos que oyen sus enseñanzas, las explicaciones de las parábolas, comparten sus planes y su misión. El tercer círculo, el mas íntimo, el de tres Pedro, Santiago y Juan, quienes lo vieron hacer los milagros mas asombrosos, sudar sangre en el huerto de Getsemaní y hasta uno de ellos recostó su cabeza en su pecho.
Hermano... ¿A cual círculo perteneces tu?
Como cristianos debemos saber que es Él quien quiere ser mi amigo, quien quiere estar incondicionalmente cerca de mi y ayudarme, consolarme, estar a mi lado y brindarme su amor incondicional y desinteresado. Jesús es el modelo de amigo que debemos seguir, aunque hallamos sido lastimados por nuestros “amigos”. Eso permitirá que afiancemos nuestra fe en JESÚS AMIGO QUE NUNCA FALLA.
Pero para ser un amigo suyo, del circulo de tres, hay que estar unido a Él, porque sin Él nada podemos hacer. Jesús es la vid y nosotros los sarmientos, junto a Él seremos los mejores amigos, capaces de dar la vida por nuestros amigos.
Somos sus amigos si hacemos lo que Él nos pide, si permanecemos unidos a Él, si creemos en su palabra y amamos como Él.
Ser amigo de Cristo no significa tener privilegios o estar por encima de los demás, ni esperar un trato especial. Significa amar como ama Él, amar lo que ama Él. Hacer su voluntad.
El que seamos amigos fieles, no excluye el dolor, Santa Teresa dijo que Dios trata duro a sus amigos, y por eso tiene muy pocos. Ser sus amigos garantiza su fidelidad, su guía, preencia y sus promesas de vida eterna y reinado con El.
Hagamos amigos y permitamos q El Señor nos diga: "Ustedes son mis amigos" Jn 15,14


Allan dijo
esta muy bonito este articulo.
que bueno que le enseñen a la gente el valor de la amistad que Dios nos da!
13 Julio 2005 | 04:13 AM